EL LIBERALISMO Y LOS MUNDOS DE YUPI
8-11-10
Elentir
“Sólo los actos directos contra la libertad, vida y propiedad son crímenes.” Es la conclusión que escribe Jorge Valín en su blog en respuesta a un artículo de Anghara llamando a denunciar a un grupo de Facebook titulado “Quemar todas las iglesias con los curas dentro”. Según Valín, denunciar un alegato tan claro a favor de destruir propiedades y matar a las personas que las ocupan es “censura”. En los comentarios de esa entrada le hice a Valín una pregunta: “¿Entonces tú eres de los que consideras que un “ETA mátalos” es ejercer la libertad de expresión?” Me contesta en los comentarios del blog de CLD: “Se me escapó lo del grito “ETA mátalos”. Claro que estoy a favor de que alguien diga eso”. Y a esto añade: “castigar mediante la ley una forma de libertad de expresión de forma arbitraria lleva a la injusticia.”
Valín menciona a quienes nos oponemos desde las filas liberales a esas formas de apología del terrorismo como “supuestos” o “autodenominados” liberales. Es decir, que si no defiendes que el “ETA mátalos” entra dentro del legítimo ejercicio de la libertad de expresión, entonces tu condición de liberal es cuestionable. Es más, Valín apunta: “Precisamente en estas situaciones es cuando alguien demuestra quién está a favor de la libertad y quien lleva un tirano en potencia dentro de él.“ Al leer esto se me ha formado un nudo en el estómago. No sé si a Jorge Valín le han amenazado de muerte alguna vez, espero que no, pero yo sí que he sufrido esa experiencia. Es más: acudí a una comisaría de Policía a denunciarlo, lo que supongo que me convertirá en un tirano a los ojos de Valín. Desde luego, si espera que defienda como una forma de “libertad de expresión” que alguien amenace con matarme, ya puede esperar sentado.
Y hasta aquí llego. Mi condición de liberal me llamaba hoy a denunciar que el gobierno quiere imponer una dura multa a las víctimas del terrorismo por tener éxito en una manifestación cuyo fin era denunciar el nuevo proceso de entendimiento entre ese gobierno y los asesinos de ETA. Mi condición de liberal me llamaba hoy a denunciar que en plena visita papal a España el gobierno ha cerrado ilegalmente el acceso a un templo católico, lo que ha implicado que esta mañana se hiciese la misa en la calle a pesar del frío. Mi condición de liberal me llama a oponerme a diversos atropellos contra la libertad y los derechos individuales que se están perpetrando en España a manos del poder y también a manos de diversos elementos entre los que tenemos que incluir a quienes gritan “ETA mátalos”. Y es que a mí el liberalismo me anima a estar muy pegado a la realidad y a la cordura, y no a elaborar un mundo imaginario a partir de dicha ideología.
No vivimos en unos mundos de Yupi en donde se confunden la imaginación, los deseos y la realidad. En nuestro mundo hay delitos que tienen autor intelectual -pues no sólo es crimen cometerlos, sino también planearlos e incluso promoverlos- y las amenazas de muerte y la incitación al asesinato son a la libertad de expresión lo que un atropello es a la libertad de circulación. No entender esto es abordar el liberalismo como una ideología utópica, alejada de la realidad y ajena al sentido común. La historia nos muestra a qué tipo de situaciones grotescas llevan las utopías, un riesgo del que no estamos eximidos los liberales. Lo triste es que en las filas liberales haya que perder tiempo y esfuerzos en debatir lo obvio ocurriendo cosas tan graves y urgentes a nuestro alrededor. Mala señal, en fin.
Artículo publicado originalmente en el blog de Elentir.
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