CON LA CASA A CUESTAS

Daniel Ballesteros Calderón

 

En el año 1903 el empresario useño John Eichleay entrevió una oportunidad empresarial en el desplazamiento de casas enteras empleando la ingeniería y la tecnología disponibles en aquel momento.

 

  Pero no sólo tuvo una idea de negocio, sino que la puso en marcha, trasladando la mansión del Capitán Samuel Brown. Esta residencia, de 3 pisos y 700 toneladas de ladrillo, se hallaba pegada a la base de un acantilado y justo en la trayectoria del trazado sobre plano del ferrocarril que se proyectaba construir, por lo que si nadie movía la casa de allí habría que demolerla.

 

  Se propuso subirla por el acantilado de 50 metros de alto y, una vez allí, instalarla definitivamente a unos 200 metros de su borde. Y así se hizo: se comenzó moviendo tierras para hacer enormes escaleras en el acantilado. Sobre estos escalones se instalaría un complejo sistema de módulos de andamiaje, añadidos unos a otros para elevarla empleando para ello gatos hidráulicos.

 

 El experimento fue un verdadero éxito, aunque es una lástima que aquella primera casa fuera pasto de las llamas sólo 10 años más tarde. Sin embargo, a aquella proeza de la ingeniería y la voluntad de un hombre audaz se sumaron otras muchas edificaciones, como por ejemplo la casa de Charles Swag, que quiso mover su casa a unos 500 metros de su ubicación original sin talar ninguno de los grandes árboles que la circundaba. La solución consistió en elevar la casa 11 metros y desplazarla por un sistema de raíles... por supuesto fue un éxito y aquella serie de traslados iniciales dio lugar a hitos aún más relevantes como el traslado de la sede de la Indiana Bell Telephone. El edificio, de 12.000 toneladas, fue desplazado 16 metros para orientarla perpendicularmente a la calle y luego otros 30 metros a lo largo de la calle para depositarla en su ubicación final. Sin embargo lo sorprendente del traslado es que se hizo en tan solo 8 días, manteniendo los servicios de teléfono, agua, gas, etc. y con sus 600 empleados trabajando dentro.

 

  Y todo lo consiguió la iniciativa de este emprendedor pionero, que por sí solo dio origen a toda una industria, completamente nueva, que nadie nunca habría creído que fuera viable.

 


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