"EL CARTEL" EL FRACASO DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA NORTEAMERICANA
22-12-10
Dante Bayona
Si alguien pregunta al director de un colegio estatal por qué la educación pública es de tan mala calidad, muy posiblemente el burócrata responderá que es porque el gobierno no invierte lo suficiente en educación.
Y en los países en vías de desarrollo el burócrata complementará su respuesta con algo más: "los países desarrollados invierten mucho más en educación, y nosotros debemos seguirlos!"
Lamentablemente, el conocimiento económico no aparece de forma automática en los hombres... y por eso la mayoría de gente cree que el problema de la educación pública se resuelve con más impuestos que los burócratas extraen de la población productiva.Pero eso es un razonamiento falaz.
Si en el país el gobierno tuviese a su cargo la producción de pan y el pan fuese de mala calidad, la solución no es -como el razonamiento poco refinado sugiere- dar más plata al gobierno para que produzca mejor pan. No. Lo que debe hacerse es poner empresa privada frente a empresa privada a competir por el dinero del consumidor produciendo pan de calidad y compitiendo en precios para atraer al consumidor.
Las mismas leyes naturales-sociales que se aplican al mercado del pan se aplican también al mercado de la educación.
Año tras año los políticos viven de prometer arreglar la educación pública capacitando a los maestros, construyendo colegios, y anunciando la instalación de internet. Pero nada eso soluciona el problema, porque el sistema sigue siendo administrado por el gobierno.
Como Bob Bowdon nos presenta en su documental "The Cartel", el problema no es el dinero sino el sistema administrado estatalmente. Bowdon muestra que en USA, los lugares donde más dinero se invierte en educación pública presentan los peores resultados. No es solamente una cuestion de pésimos resultados académicos sino que son focos de corrupción.
Las diferencias entre un sistema administrado privadamente y un sistema administrado por el gobierno son notorias.
En un sistema privado uno no puede robar el dinero de uno mismo. El empresario cuida al máximo su dinero, porque como dice el dicho "el ojo del amo engorda al caballo."
Pero en el sistema público al presidente no le importa cuidar el dinero de otros ... simplemente... porque no es su dinero... ¿quién lo haría?! Y por eso el dinero de los ciudadanos trabajadores que pagan impuestos termina en las manos menos indicadas. El dinero termina en proyectos sin sentido o termina en el bolsillo de algún burócrata.
Algunos ejemplos:
Hace un par de años en USA desaparecieron sin rastro alguno mil millones de dólares en proyectos de educación pública. No es que se invirtieron mal, sino que nadie puede dar razón de dónde fue a parar ese dinero. Y nadie fue a la cárcel por eso.
En Newark, New Jersey, hay más de 400 administradores de escuelas públicas ganando más de cien mil dólares al año.
El 90% de todo el presupuesto en educación se gasta en asuntos administrativos, y sólo el 10% se usa para pagar a los maestros.
Hace un tiempo hubo un escandalo completo cuando salió a la luz que el director de un colegio público se retiró ganando al año cerca de 700 mil dólares al año. Es ese el tipo de directores que llegan a las cortes en limosinas.
Pero no sólo los directores se reparten el dinero, también los que hacen la limpieza en el colegio público. En el 2005 un director de limpieza se retiró con una pensión de 205 000 dólares al año.
Y si alguno de los maestros denuncia la corrupción, corren el riesgo de perder su empleo por los delincuentes burócratas de las instancias superiores, como ocurrió a Beverly Jones que irónicamente había sido nombrada la mejor profesora de historia en Trenton, New Jersey, en 2004.
El documental también muestra el caso de un maestro que por enseñar una hora a la semana, gana 90 mil dólares al año, porque trabaja en una asociación de profesores y la ley le prohibe trabajar en la escuela.
Lo peor de todos estos casos, como explica Bowdon, es que todas esas acciones está amparadas por la ley, todas son acciones legales. Como era de esperarse, durante décadas los burócratas han retorcido todas las leyes a su favor.
Esa es la historia de la educación pública en USA y de los billones de dólares invertidos en burócratas.
Esos son los resultados que desde un primer momento fueron predicciones.
Y si se habla de los resultados académicos, el asunto es mucho peor. USA se situa muy por debajo de varios otros países en resultados académicos. El alumno promedio no sabe ni leer ni escribir bien, ni tampoco las matemáticas básicas.
En el 2003, los estudiantes norteamericanos de 15 años obtuvieron el puesto 24, entre los 29 países de la OECD -Organisation for Economic Co-operation and Development-, en el examen internacional PISA -Programme for International Student Assesment.
El documental también muestra el caso de una compañía que buscaba contratar nuevos empleados recién salidos de secundaria, y sólo el 10% pasó el examen.
Y las genialidades del gobierno para resoluver el problema no se hacen esperar. Un día a los burócratas 'reguladores' se les ocurrió la idea de exigir a los maestros que cierto por centaje de estudiantes por aula pasaran por año, y como se cuenta en el libro "Freakonomics"- los maestros empezaron a disminuir el nivel de dificultad de los exámenes, y por último unos maestros empezaron a repartir los resultados de los exámenes.
En el sistema público no hay forma de detener el robo, y controlar la calidad del servicio.
Pero en USA apareció hace relativamente pocos años una alternativa: Las escuelas "charter".
Las "Charter Schools" son escuelas financiadas con impuestos, como el resto de escuelas públicas, pero administradas por empresas privadas. Pero los resultados de las charter schools son muy diferentes: gastan menos por alumno, y obtienen resultados 3 veces mejores.
Pero a los burócratas de las escuelas públicas no les gusta la competencia que representan las charter schools, y por eso sólo permiten que exista una charter school por distrito. Y los burócratas delincuentes de las escuelas públicas dicen que las charter schools no son de confiar porque se llevan el dinero de los contribuyentes... irónico.
A las escuelas charter se entra por sorteo. El documental muestra la felicidad de los padres de familia al saber que sus hijos han ingresado al charter school, porque saben que sus hijos ahora tendrán una gran oportunidad en la vida, y también se muestra la tristeza de los padres cuyos hijos no tuvieron esa misma suerte.
Los alumnos que ingresan a las charter schools, que estudiaban en esos focos infecciosos llamados escuelas públicas, terminan la secundaria mostrando buenos resultados.
En un examen estandarizado del 2007, en New Jersey, se observó que mientras sólo el 58% de alumnos de colegios públicos pasaban el examen de lenguaje, el 81% de alumnos de escuela charter lo pasaban. Y que mientras el 35% de alumnos de escuelas públicas pasaban el examen de matemáticas, el 65% de alumnos de escuelas charter lo pasaban. Pero además, mientras la escuela pública gastaba por alumno $17 237, la escuela charter gastaba $12 902. Y hay escuelas charter con mejores resultados.
Las escuelas charter gastan menos y dan mejores resultados. Por eso los burócratas de las escuelas públicas han declarado una guerra abierta a las escuelas charter. El senador de New York, Bill Perkins se opone a la expansión de charter schools en Harlem, New York, cuando el charter school de Harlem hace que el 100% de alumnos sepan leguaje y matemática. Lo que Perkins trata de justificar es indefendible. Perkins vive burócrata, y los que votan por el son los maestros de las escuelas públicas.
Como ya mucha gente parece haber notado, lo peor que puede a veces pasar a un alumno es caer en una escuela pública, donde los delincuentes juveniles se hacen los dueños de la escuela porque a ningún burócrata le interesa la violencia que ocurre dentro de la escuela. En esos lugares el gobierno ha llegado al extremo de tener que poner detectores de armas a la entrada de la escuela. Los alumnos no sacan nada de la escuela mas que traumas.
Por eso, frente a las escuelas administradas públicamente, las charter schools son una mejor opción.
Pero no es la mejor solución.
Como dije a Bob Bowdon en la rueda de preguntas y comentarios de la reunión de estudiantes libertarios en Columbia University en el mes de octubre, el problema con las charter schools es que está transfiriendo un monopolio público a un monopolio privado, y lo que realmente debe buscarse es la competencia entre empresas privadas.
Imaginemos por ejemplo que todas los colegios públicos se convierten en charter schools, ok.
¿Qué pasaría si yo soy dueño de una charter school y me reuno con mis amigos dueños de otras charter schools y nos ponemos de acuerdo para año tras año pedir al gobierno más plata con la excusa de que la educación se hace cada vez más cara (como hacen hoy los parásitos burócratas de las escuelas públicas)?
Si el cartel privado sabe que el gobierno siempre le dará más plata, entonces siempre pedirá más plata.
Pero si el gobierno debaja de financiar la educación, entonces todas las empresas empezarían a competir en precios y calidad para atraer más consumidores.
El mercado en competencia sólo puede funcionar si el gobierno sale.
O dicho de otra forma, la única forma en que los precios de la educación algún día bajen -y que al mismo tiempo la calidad mejore- es a través de competencia en el mercado. Si no, los precios nunca disminuirán.
Así como los precios de todos los bienes y servicios disminuyen en el tiempo en todos los mercados donde el gobierno no interviene, igual pasará en la educación el día que el gobierno deje funcionar las cosas bien.
En el Perú tenemos un ejemplo muy claro de transferencia de un monopolio público a monopolio privado, y luego a competencia: el caso de la telefonía. Primero era monopolio estatal, y era lo peor que podía existir. Luego el gobierno otorgó el monopolio a Telefonica (posiblemente hubo dinero de por medio... eran los tiempos de montesinos). El monopolio privado mejoró cientos de veces la calidad del servicio, pero los precios se mantuvieron muy muy altos por los 10 años que duró el monopolio. Y luego, cuando se abrió la competencia en telefonía celular, los precios se desplomaron. Y cada día se ven en TV nuevas promociones de las compañías de telefonía tratatando de ganar a la competencia.
El documental "El Cartel" saldrá a la venta en DVD el primero de diciembre. Definitivamente lo voy a comprar. Y recomiendo a todos que lo vean.
Eso puede ahorrar mucho esfuerzo a esos que creen que el problema de la educación pública es que el gobierno no nos saca más plata. Lo que falta es competencia, lo que falta es libre mercado.
Artículo publicado originalmente en Vanguardia Libertaria.
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