¿QUÉ ERRORES PRESENTA LA TEORÍA DE LA POBREZA DE HOPPE?
27-09-2009
Lucas Mendes
Hay quien dice que la preocupación central de la Economía no es la pobreza, sino la riqueza, ya que la pobreza es la condición natural de la humanidad, siendo por consiguiente el desafío de la Economía, entender la naturaleza y las causas de la riqueza que proporciona una mejora de las condiciones de vida del hombre, alejándole de la situación pobre y hostil de su estado natural.
Pues bien, a lo largo de la historia del pensamiento económico, diversos economistas y corrientes económicas trataron este tema, llegando las más veces, a conclusiones diferentes –e incluso opuestas- sobre cuál es la fuerza motriz generadora de riqueza en una sociedad y, consecuentemente, los medios adecuados para reducir o eliminar la pobreza de forma general. Una de estas escuelas fue a marxista que argumentaba que la causa de la pobreza era, justamente, la riqueza que generaba el capitalismo. Mientras que por un lado los marxistas reconocían que el capitalismo era capaz de generar una gran cantidad de riqueza, sostenían que, por otra parte, esta riqueza era la causante real de la pobreza. Pedro se volvía rico porque Juan se volvía pobre, afirmaban los marxistas. Esta es, en pocas palabras, la conocida teoría de la explotación capitalista. De hecho, la perspectiva marxista presenta, contra toda intuición, una teoría de la pobreza y no de la riqueza de las naciones.
Todavía algunos elementos teóricos interesantes –pero errados- se pueden extraer de esta concepción de la causa de la pobreza. Primero, que la Economía es un juego de suma cero. Es decir, para que alguien pueda ganar, necesariamente otro debe perder, como si la riqueza estuviese dada. Por ello, esta perspectiva parece no caer en la cuenta de que la Economía es un proceso dinámico y no estático, conforme nos muestra con un notable grado de claridad la teoría descubierta por los economistas austríacos, principalmente Mises y Hayek.
Otra influyente escuela do pensamiento económico que presenta una teoría de las causas de la riqueza fue, precisamente, la escuela liberal, conforme se describía en los libros de economistas clásicos como Smith o Mill, y que proyectó su influencia sobre el cuerpo teórico de la Escuela Austríaca, si bien ésta abordó las causas de la riqueza de una forma teórica más refinada, según expone Mises en su obra monumental “La Acción Humana: un tratado de Economía”, de 1949. Fundamentalmente los clásicos, como los austríacos, procuraron mostrar que la fuente de la riqueza general comienza por el reconocimiento de la propiedad privada de los medios de producción, pasando por un ambiente favorable hacia la producción y los intercambios comerciales, es decir, por un sólido ambiente de libre mercado garantizado por un Estado de Derecho. Algunos elementos de sofisticación teórica descubiertos por economistas como Hayek, fueron que la Economía es un proceso de interacción continua (a lo largo del tiempo) entre agentes económicos, guiados por la escasez de los recursos y por la incertidumbre acerca del futuro (estado de ignorancia). La escasez aliada con la incertidumbre (características de cualquier sistema económico), argumentaba Hayek, condiciona a los individuos que, insertados en un ambiente de libre mercado, actúan en su seno, produciendo, comprando, vendiendo, gastando, ahorrando. Esta conducta reproducida sistemáticamente, ayuda a reducir su estado de ignorancia y escasez, permitiendo, de esta manera, el descubrimiento de nuevas formas de producción más eficaces, respondiendo a la demanda de los consumidores. Por otro lado, los consumidores, a través de su experiencia, van refinando su conocimiento, de forma que procuran evitar los errores del pasado y así acertar en sus decisiones de consumo. A su vez esto envía una señal a los emprendedores acerca de cuáles son los productos y características de los mismos más urgentemente demandadas por los consumidores. Es este proceso, constituido a lo largo del tiempo, el que provee los medios más adecuados para la asignación de los escasos recursos económicos, reduciendo la situación de pobreza y promoviendo un aumento del bienestar general.
Por cierto, existen otras escuelas y pensadores que reflexionan sobre el tema. Sin embargo, y a efectos ilustrativos, sólo tendremos en cuenta estos dos modelos teóricos tan opuestos como influyentes. Muchas de las demás escuelas simplemente seguirán en alguna medida las bases teóricas que proveen alguna de estas escuelas de pensamiento o incluso emplearán ambas para realizar una fusión teórica sobre el asunto.
Sin embargo, nuestra ocupación en este artículo será tratar la teoría del economista y filósofo social germano-americano Hans-Hermann Hoppe. Hoppe es uno de los pensadores en activo más notables de la Escuela Austríaca de Economía, así como uno de los principales autores anarco-capitalistas, cuya contribución teórica va desde la justificación de la superioridad ética del capitalismo de libre mercado en oposición a la alternativa socialista 1 , hasta una profunda investigación sobre los males de la democracia y del Estado moderno sobre la libertad y el proceso civilizacional 2 . En este artículo, nuestro objetivo central es examinar su argumento sobre las causas de la pobreza, conforme se presentan en su libro Democracy: The God That Failed.
La ley de la preferencia temporal
Uno de los elementos centrales de la explicación de la decadencia civilizacional identificada por Hoppe cuando se pasa de las monarquías a las democracias modernas, es el examen de lo que los economistas (especialmente los ligados a la Escuela Austríaca) llaman la preferencia temporal. Ésta es un componente que revela la importancia del tiempo en la acción humana 3 . Conviene aquí señalar la definición que Hoppe nos presenta 4 :
Al actuar, el hombre invariablemente pretende pasar de un estado de cosas menos satisfactorio a otro más satisfactorio y, por consiguiente, su propia acción demuestra una preferencia por más bienes que por menos. Además, él también estima en qué momento del futuro alcanzará su meta, es decir, qué tiempo será necesario para alcanzarla, así como la durabilidad del bien/fin perseguido. Por consiguiente, el ser humano demuestra tener una preferencia universal por los bienes presentes antes que los futuros y por bienes más duraderos antes que por los menos 5 .
La ley de la preferencia temporal demuestra que, cuanto mayor sea la tasa de preferencia temporal de una persona, mayor es su predisposición a adoptar cursos de acción orientadas hacia el presente, como por ejemplo, no ahorrar su salario, prefiriendo gastarlo íntegramente en consumo corriente. Contrariamente, cuanto menor es la preferencia temporal del agente, mayor es su orientación hacia el futuro, prefiriendo algún grado de ahorro.
En términos económicos, por ejemplo, el ser humano puede escoger entre gastar su salario íntegro en el presente, en concepto de consumo corriente, o ahorrar una parte para poder permitirse un mayor consumo futuro. El capitalista que invierte recursos no presentes, con vistas al aumento de producción y de la competitividad, también está revelando una preferencia temporal orientada al futuro, esto es, algún grado de baja preferencia temporal.
En consecuencia, la baja preferencia temporal es un componente necesario (pero no suficiente) para el progreso económico, pues garantiza la disposición de los agentes a la previsión futura, garantizando a su vez el ahorro y las inversiones productivas, es decir, la efectiva orientación de los agentes hacia el futuro 6 .
La pobreza según Hoppe
En este sentido, basado en un estudio sociológico de Banfield 7 . Hoppe presenta la justificación para la existencia y perpetuación de la pobreza como algo totalmente asociado a la tasa de preferencia temporal de los individuos. Hoppe apoya la tesis de Banfield cuando reitera que el sociólogo:
[…] identifica la preferencia temporal como la causa subyacente de la persistente distinción entre clases sociales y culturas, en particular entre “clases altas” y “clases bajas”. Mientras que los miembros de las clases altas se caracterizan por su orientación al futuro, su auto-disciplina y la predisposición a postergar alguna gratificación presente a cambio de una mayor gratificación en el futuro, los miembros de las clases bajas vienen caracterizados por su orientación al consumo presente y al hedonismo.
[…] Fenómenos típicamente asociados con los miembros de las clases bajas, tales como desintegración familiar, promiscuidad, enfermedades venéreas, alcoholismo, drogadicción, violencia, crimen, alta mortalidad infantil y baja expectativa de vida, hallan su causa común en una alta tasa de preferencia temporal. La causa de estos males no es ni el desempleo ni bajos niveles de renta. En vez de esto, señala Banfield, tanto el desempleo como la persistente baja renta son efectos de una alta tasa de preferencia temporal 8 .
Tenemos aquí una novedad en el pensamiento económico: la causa de la pobreza o de la riqueza es la preferencia temporal de los agentes. Como reitera Hoppe, ni el desempleo ni los bajos niveles de renta tienen sus causas en los males asociados a la pobreza, sino en una alta tasa de preferencia temporal de las personas, es decir, en una excesiva orientación hacia el presente.
La cuestión que se plantea, entretanto, y que parece no haber sido formulada por Hoppe, es la siguiente: ¿en qué medida el medio y la cultura en que nace una determinada persona influye en su tasa de preferencia temporal? En otras palabras, ¿será que el desempleo, la falta de renta y las situaciones marginales en que nace determinada persona, no influencian la constitución de su preferencia temporal?
Un examen más preciso de la situación nos revela que la persona está formada también por una compleja estructura psicológica. Esto quiere decir que, en general 9 , el medio en que nace una persona acaba influenciando sus valores y perspectivas de vida. Si aceptamos estas aserciones, la teoría de la pobreza de Hoppe puede verse seriamente comprometida. No se trata por ello de rechazar la idea de que las personas pobres posean una alta tasa de preferencia temporal, sino de preguntarse acerca del orden causal entre pobreza y preferencia temporal de los individuos. Si aceptamos que el medio en que la persona nace influye en la formación de sus valores vitales, debemos admitir que una alta preferencia temporal constituye, de forma general, el efecto de una condición previa del agente y no una “causa común” de la pobreza.
Artículo extraído de la página de Lucas Mendes.
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1. Ver “A Theory of Socialism and Capitalism” (1989).
2. Ver “Democracy: The God That Failed” (2001).
3. Desde Mises, los economistas austríacos utilizan el método de la praxeología para analizar la Economia. El axioma básico de la praxeología es que la acción humana consiste, siempre, en sustituir un estado menos satisfactorio por otro más satisfactorio de acuerdo con los gustos y preferencias del individuo que actúa. La acción viene determinada por los componentes medios y fines. Es decir, toda acción viene definida por el uso de medios para alcanzar algún fin. La praxeología y la Economia, sin embargo, no se preocupan por el contenido de los fines o de los medios perseguidos por el ser humano, sino que solo pretenden extraer las leyes económicas por medio de la deducción lógica a partir del axioma de la acción humana. Ver Mises (1995, cap. 18 y 19) y Rothbard (2002, cap. 1 e 2). Vale también el excelente libro de introducción general a la teoría de la Escola Austríaca de Economía “Economia e Liberdade” (1997), de Ubiratan Iorio.
4. Nuestro punto de vista no se opone a la teoría de la preferencia temporal.
5. Hoppe (2001, p. 1)
6. En base a esto, Hoppe (2001) muestra que en comparación con las monarquías, una democracia incentiva aún más el aumento de la tasa global de preferencia temporal, condicionando la acción de los agentes en el presente y, por tanto, afectando directamente el proceso económico, político, cultural y social, provocando lo que él denominó decadencia civilizacional, constatada empíricamente por el aumento en los niveles de criminalidad, en la degeneración de los patrones de conducta moral y el crecimiento del mega-Estado.
7. Banfield, Edward. The Unheavenly City Revisited. Boston: Little, Brown, 1974.
8. Hoppe (2001, p. 5-6, 6n).
9. Es indispensable insertar la expresión “de forma general” ya que es evidente que existen excepciones. Casos de personas pobres Casos de pessoas pobres, pero previsoras, que a lo largo del tiempo se vuelven mucho más ricas, y viceversa: personas ricas e imprevisoras que se vuelven pobres. Esto, no obstante, apenas sirve para reforzar la validez de la regla general.
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1 Comentario
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#1
[Mendez] "Si aceptamos estas aserciones, la teoría de la pobreza de Hoppe puede verse seriamente comprometida. No se trata por ello de rechazar la idea de que las personas pobres posean una alta tasa de preferencia temporal, sino de preguntarse acerca del orden causal entre pobreza y preferencia temporal de los individuos."
Aquí la distinción que tiene que hacerse es la distinción entre praxiología e historia [teoría apriori y hechos específicos].
La ley de la utilidad marginal dice que la primera unidad del bien siempre será usada a satisfacer la necesidad de rango más alto. Y de eso se deriva específicamente la pendiente negativa de la curva de demanda. La explicación praxiológica nos dice que la curva de demanda tiene pendiente negativa. Negar eso -praxiológicamente hablando- es absurdo.
Pero la praxiología no nos dice qué uso daré a mi primera naranja, ni lo que mi vecino hará con su primera naranja.
Obviamente hay factores psicológicos que afectan el uso específico de la naranja. Tal vez mi vecino es un es fetichista de naranjas.
Praxiológicamente se puede hablar de causa-efecto. A partir del axioma de acción se deriva toda la teoría.
Praxiológicamente hablando nosotros sabemos que la producción causa el consumo. No al revés como los keyenesianos dicen.
Pero en el mundo real obviamente si uno consume un poco, uno hace que el productor produzca más. El asunto es que el keynesianismo es verdades a medias. Pero teóricamente hablando no puede haber confusión.
En ese sentido praxiológico se puede decir que la preferencia intertemporal -las ganas de ahorrar- es la CAUSA de la pobreza de algunos.
Pero hay que tener clara la diferencia entre teoría apriori y hechos específicos [historia]. Sí hay factores psicológicos y ambientales en el círculo de la pobreza, pero como en el caso del consumo y la producción, teóricamente hablando hay uno que causa al otro.
No podemos crear falsos conflicos entre ambos.
Y más fuerte aún: la historia no puede refutar la teoría.
Un análisis completo incluye ambos estudios.
La distinción entre praxiología e historia es muy importante.
Los filósofos libertarian pueden estar desarrollando un código legal praxiológico [que va de acuerdo con la razón y con la realidad del hombre en el mundo], pero eso no niega la existencia de sistemas legales que afectados por factores culturales e ideológicos -religiosos por ejemplo- lleguen a otros resultados.
