LA VIOLACIÓN DE CASANDRA
Daniel Ballesteros Calderón
Casandra fue violada por Áyax mientras Troya era saqueada. A pesar de haber predicho la caída de Troya, nada pudo hacer para evitar el destino de la ciudad, pues sobre ella pesaba una maldición lanzada por Apolo: tendría el don de la adivinación pero nadie le haría caso jamás.
Los economistas austríacos somos algo así como las casandras del mundo moderno. Nuestro mensaje es sólido, diáfano como agua de manantial y las predicciones fuertes que hacemos no suelen fallar. Anticipamos un crack como consecuencia de la manipulación estatal de la moneda, anticipamos una fuerte revalorización de los metales preciosos y también que ante esta crisis los Estados volverían a hacer exactamente lo mismo que hicieron en los años 30 del siglo XX: optar por el proteccionismo comercial y laboral. Y los lemas "Buy American" de Obama y 'trabajos británicos para trabajadores británicos' de Gordon Brown, lo dejan bien claro: se trata del tosco proteccionismo de toda la vida.
Y es que aquí todos se retratan como socialistas, todos se apuntan al tren de la locura: políticos, amas de casa, empresarios... así como la abrumadora mayoría de mis colegas economistas (algo vergonzoso).
Ahora, hemos de reconocerlo, la única salida no atroz a este embolado en que nos han metido los economistas keynesianos y monetaristas es la de siempre: financiación de obra pública mediante el aumento de impuestos; para cuando eso ya no valga, deuda; y para cuando eso ya no valga, emisión de moneda sin respaldo.
Y esta estrategia brillante tiene varios problemillas:
- La construcción es un sector idílico para el gasto público puesto que los efectos de arrastre son locales, no internacionales, con lo que no hay salidas de gasto público hacia el extranjero. Vale.
- Este gasto genera siempre inflación que, si es pequeña, es considerada aceptable por la profesión económica. Ellos esperan compensar la deflación con el impulso inflacionario de los planes de gasto públicos. Vale.
- Pero es que si esos bienes no se producen en el propio país, nuestro déficit comercial explotará, tal y como pasó en los últimos años de bonanza. Y si nadie confía en que tu puedas devolverle ese dinero con el mismo poder adquisitivo, nadie te prestará las divisas necesarias para el comercio exterior. Entonces tendremos que entregar cantidades astronómicas de nuestra moneda para poder comprar algo al exterior, ocasionando hiperinflación interior. Esto se puede resolver emitiendo más moneda o restringiendo políticamente el comercio exterior. Como la política comercial internacional es un juego de acción-reacción, muy probablemente acabemos todos cerrando nuestras fronteras y empleando instrumentos de "clearing" (trueque) entre naciones, como pasó entre Alemania y países afines antes de la 2ªGM.
La ÚNICA alternativa de hacer las cosas más o menos bien después de la gran cagada de los economistas monetaristas y keynesianos, es coordinar internacionalmente los planes de ayuda, llegar a acuerdos de compensación monetaria, evitar las políticas proteccionistas y desde luego:
- NO volver a manipular la política monetaria para estimular la actividad económica. Esto requiere reformar los sistemas monetarios para impedir la emisión política de moneda y con ello políticas de esterilización de superávit comerciales (China). Desregular los mercados laborales, bajar los impuestos, abrir los mercados a los países pobres, etc, etc.
Por el momento los socialistas intentan achacarnos a los liberales la culpa de la crisis, al parecer seguimos siendo sus judíos o la Casandra que violó Áyax.
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