LA CRISIS DESDE LA PERSPECTIVA AUSTRIACA

Daniel Ballesteros Calderón

 

 

Algunos atribuyen la crisis actual a un exceso de origen asiático -“savings glut”- (neoclásicos keynesianos y monetaristas), otros a la irresistible tendencia del capitalismo a su propia ruina, que eventualmente ha de traer el socialismo (marxistas). Nada de esto, en tal caso, ¿cuál es el origen de esta crisis económica? ¿Tiene un motivo moral, o técnico o las dos cosas a la vez?

 

  Huerta de Soto en su libro “Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos” afirma que casi todas las masivas crisis económicas que acosan al mundo desde la Antigüedad tienen su origen en un negocio bancario corrupto y en la aquiescencia de los Estados para con estas prácticas.

 

  Actualmente, cuando una persona hace un depósito irregular 1 de dinero en un banco, éste casi nunca lo trata como un depósito, sino como un préstamo. Por tanto procede a prestar la mayor parte de la cantidad entregada, reservando una parte para cubrir las retiradas diarias previstas; es lo que se denomina reserva fraccionaria. Las consecuencias son las siguientes:

 

1º. Multiplicación monetaria: si el 90% de un depósito de 1.000 € del individuo A en el banco Piedra (por consiguiente un 10% de reserva), es prestado al individuo B y éste a su vez deposita ese préstamo en el banco Piedra, el banco Piedra estará expandiendo artificialmente la cantidad de dinero existente en la Economía, porque los 1.000€ iniciales se habrán convertido en 1.900 €.

 

2º. Tendencia a la concentración bancaria: si el 90% de un depósito de 1.000 € del individuo A en el banco Piedra (por consiguiente un 10% de reserva), es prestado al individuo B y éste a su vez deposita ese préstamo en el banco Piedra, que presta a C el 90% de este depósito, y así sucesivamente… sacamos en conclusión que el banco Piedra podrá multiplicar mucho el volumen de sus operaciones cuanto mayor sea el número de clientes que posea. De aquí se deduce que existe un poderoso incentivo a la fusión bancaria.

 

3º. Tendencia al caos económico y las quiebras en cadena: si B y C tienen invertidos esos préstamos en actividades constructoras y éstas resultan ser un fracaso comercial, perderán gran parte del dinero prestado. Como a B se le habían prestado 900€ y a C 810€ (90% de 900€), tenemos que el monto total de los préstamos entregados es de 1.710 €, lo que es superior a los 1000€ que había depositado A en el banco Piedra.

 

  Puede que Piedra consiga capear este desastre con la ley de los grandes números, puesto que tiene muchos más clientes importantes, y al fin y al cabo un fracaso tan pequeño no se nota en las cuentas. El problema viene cuando Piedra, viendo las enormes rentabilidades de un sector económico determinado (los tulipanes o, mejor, la construcción), ha puesto gran parte de sus préstamos en la misma cesta .

 

  El sector que experimenta un boom se desploma en el momento en que las compras se ralentizan. Entonces es necesario replantearse el nivel de precios además del inicio de nuevos proyectos. De esta forma ya no se precisan de tantos obreros, tanto cemento, tanto ladrillo, tanto asfalto, tanto cobre para conducciones eléctricas, tanta viga de acero, tanta maquinaria… y la falta de pulso de la demanda se acentúa aún más. Es entonces cuando todo cambia.

 

  Los compradores ya no compran casas debido a sus excesivos precios, pero es que además los ciudadanos están perdiendo su trabajo, con lo que no pueden pagar las hipotecas que firmaron. El banco Piedra se encuentra con que ha apostado mucho dinero a un sector en práctica bancarrota, con lo que empieza a retirar posiciones a la par que sufre graves pérdidas. La ley de los grandes números ya no puede ocultar el desastre financiero y apenas disponen de fondos con los que devolver esos 1000€ que se les había depositado. Ante tal situación los depositantes del banco intentan sacar sus fondos del banco en apuros, que por supuesto no dispone de reservas en efectivo. Cuando se corre la noticia, todo el sistema bancario de un país corre peligro, puesto que los clientes del resto de bancos intentarán hacer lo mismo.

 

4º. Intervención estatal: ante esta situación el Estado tratará de ayudar (no siempre) a la banca, inyectándoles -si puede- cantidades monstruosas de dinero y, en caso extremo, prohibiendo la retirada de depósitos bancarios (corralitos).

 

  Ante este panorama los bancos tratar de acumular todo el líquido posible para tratar de enderezar su situación patrimonial, estrangulando y endureciendo la concesión de préstamos. Esto causa graves daños a negocios que no tienen nada que ver con la construcción y ya bastante afectados por la caída del consumo; lo que al final ocasiona una mayor debilidad del consumo y la inversión, así como mayores niveles de desempleo que recrudecen la debilidad económica.

 

  Así entramos en un panorama de deflación (caída de precios sistemática en la actividad económica general). La deflación perjudica a aquellos que han contraído deudas, puesto que mientras que el nivel de precios cae y por tanto sus ingresos decrecen, ellos deben hacer frente a unas deudas que siempre tienen el mismo importe nominal. De nuevo vuelve a entrar en juego el Estado como un “rescatador providencial” que mediante el gasto público tratará de impulsar nuevamente la actividad económica. Recordemos en este punto que este gasto sólo se financia de tres formas: incremento de impuestos, emisión de deuda o emisión monetaria. De considerar a todas como viables, a combinar las dos últimas variantes (monetizar deuda) hay un solo paso que, en la crisis actual ya se ha dado.

 

  Recordemos también que estas intervenciones, amparadas por delirantes e insolventes premios Nobel de Economía como Mankiw o Krugman, (totalmente desprestigiado a raíz de ésto), tienen consecuencias gravísimas sobre el nivel de intervención del Estado en la actividad económica; es decir, sobre el avance del Socialismo en nuestras sociedades... buena razón tenía Jefferson cuando afirmaba que “los bancos son más peligrosos para nuestras libertades que los ejércitos en armas”. Y es que las noticias del Estado de los EEUU criticando a un banco por ser cauteloso a la hora de conceder créditos, presionando a Bank of America para adquirir Merrill Lynch u obligando a los bancos a aceptar la intervención pública dan verdadero terror.

 

  Jamás pudimos soñar que Islandia, el país con mayor IDH del mundo en 2007 podría fracasar como nación viable hasta el punto de que sus habitantes tuviesen problemas para adquirir alimentos, jamás que el Banco de Inglaterra fuera a quebrar su política centenaria para comprar deuda, jamás que los EEUU rescatasen dos financieras inmobiliarias, nacionalizasen bancos, empresas automovilísticas, etc. que Dubai experimentara un importante retroceso económico… esto creíamos que sólo sucedía en Latinoamérica y África. Pero esta crisis ha hecho que todo cambie, hasta nuestras ideas acerca de lo que es un delito y lo que no, puesto que a causa de la crisis ha sido perseguida la libertad informativa y de opinión en Dubai (ver artículo superior), en Corea del Sur, en EEUU, o en Letonia.

 

  En conclusión, cabe preguntarse lo siguiente: ¿si se saben estas cosas, por qué no se hace nada al respecto? Pues porque existe connivencia entre el Estado y un determinado modelo mayoritario de banca, de forma que el Estado tiende a elaborar leyes que autorizan costumbres aberrantes como tratar como préstamos a los depósitos, o considerar que un individuo no puede renunciar a su hipoteca sólo con devolverle las llaves del piso al banco (en EEUU no pasa esto último, pero sí en España). Estas son cosas que acontecen cuando se sabe que una costumbre como la reserva fraccionaria es éticamente mala (ocasiona un daño a la vida y libertad de los individuos) pero no se hace nada para luchar contra ella.

 

  Nada en la exposición austríaca del ciclo económico ataca a la banca, sino a este tipo de prácticas bancarias que atacan el derecho de propiedad privada, que son muy rentables cuando todo va bien, pero destruyen la misma banca privada, así como la prosperidad y el mañana de varias generaciones, entregándolas a la desmedida sed de poder de los Estados.

 

  Parece difícil mejorar la estrategia de Trotsky para hacer del Comunismo una realidad total, diáfanamente expuesta en su "Programa de Transición". Él recomendaba lo siguiente:

 

  “Para crear un sistema único de inversión y de crédito, según un plan racional que corresponda a los intereses de toda la nación es necesario unificar todos los bancos en una institución nacional única. Sólo la expropiación de los bancos privados y la concentración de todo el sistema de crédito en manos del Estado pondrá en las manos de éste los medios necesarios, reales, es decir materiales, y no solamente ficticios y burocráticos, para la planificación económica”

 

  La solución a esta debacle ocasionada por la falta de ética, la violación del derecho de propiedad privada y el socialismo pasa, por supuesto, por un modelo de banca diferente. Para todo aquel que piense que no existe, debería pensar en la banca islámica que demuestra que el coeficiente de reserva 100% es una opción perfectamente viable (otro análisis aquí). Para todo aquel que piensa que ética y beneficio son incompatibles, debería pensar en los fondos de inversión éticos de origen cristiano, islámico, ecologista…, para todo aquel que piensa que un mundo mejor es posible, ahí está la verdad de la razón aplicada a la realidad del hombre. Por eso la verdad nos hace libres, por eso la mentira nos esclaviza.

 

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1. Un depósito irregular (por ejemplo de dinero) se diferencia del depósito regular (por ejemplo de obras de arte), en que cuando se produce la restitución de lo depositado, no es necesario que se devuelvan exactamente los mismos bienes que se han depositado, sino su equivalente (tantúndem). Por ejemplo, si deposito 5 euros en monedas en un banco, no es necesario que cuando quiera disponer de ellas me devuelvan exactamente las mismas monedas que yo entregué.

 

 

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