LA GLOBALIZACIÓN Y LA PAZ - UNA VISIÓN HAYEKIANA - (I)

17-10-10

Adrián Ravier

 

 

“Para mí, los estados, son producto de las

fantasías de los hombres. ¿Cómo explicar de

otro modo que al sur de una línea la tierra

cambie de nombre?”

Jorge Luis Borges (1978) 1

 

 

 

Introducción

 

En sus “Estudios en filosofía, política y economía”, el Premio Nóbel Friedrich A. von Hayek explica que “desde el primer establecimiento del intercambio que servía intereses recíprocos pero no comunes, se inicia un proceso que lleva ya varios milenios y que ha permitido, al crear normas de conducta independientes de los propósitos de las partes interesadas, extender dichas normas a círculos cada vez más amplios de personas indeterminadas y que eventualmente podría hacer posible un orden de paz universal”. 2

 

Dicho proceso hoy podríamos denominarlo “proceso de globalización” entendido como aquel que surge espontáneamente en el mercado y que actúa desarrollando una progresiva división internacional del trabajo, eliminando restricciones a las libertades individuales, reduciendo costos de transporte y de comunicación e integrando progresivamente a los individuos que componen la “gran sociedad”.

 

Es el objetivo de este ensayo intentar profundizar en esta tesis hayekiana y buscar una aproximación hacia la explicación de por qué dicho proceso puede permitir la paz universal.

 

Para ser consistentes con las obras de Hayek, deberemos realizar un estudio multidisciplinar de este proceso, el cual contendrá un estudio histórico, un análisis económico, una indagación desde el orden jurídico y finalmente sus implicancias de tipo ético-cultural.

 

No está demás aclarar que no es el objeto de este trabajo agotar el tema en cuestión, sino más bien acercarnos a ciertos puntos que entendemos debieran ser tratados en una investigación más completa.

 

 

Origen, desarrollo y evolución de la Globalización

 

Hayek acostumbraba encabezar sus reflexiones teóricas con breves ensayos historiográficos sobre el tema específico que se proponía abordar. Aquí intentaremos replicar su metodología de trabajo, lo que nos obliga a retroceder varios siglos en la historia y así analizar el origen del comercio y su evolución hacia una progresiva y creciente especialización. 3

 

El proceso de globalización no es un fenómeno nuevo, sin embargo hay poco consenso entre historiadores y economistas sobre la determinación de su origen. Richard Ebeling por ejemplo, describe la globalización como un proceso que “se ha venido desarrollando con una creciente intensidad por más de 200 años” 4 , sin embargo, no encontramos el origen de este proceso alrededor de los últimos años del siglo XVIII.

 

Tampoco lo encontramos en el siglo XVI, cuando las potencias europeas descubrieron el “nuevo mundo”. Si bien desde la Revolución Industrial, las innovaciones tecnológicas permitieron una mayor aceleración del proceso, la tendencia hacia el intercambio, la cooperación y porque no, la integración, se viene gestando desde la más remota antigüedad. Comenzó operando entre tribus y clanes, quienes traspasaban sus fronteras para realizar intercambios, y luego se extendió a pueblos, ciudades, provincias, estados e imperios.

 

De esta manera, debemos retroceder mucho más y analizar el origen del comercio, quizás allí encontremos una aproximación más certera. Siguiendo a Hayek observamos en su “Fatal Arrogancia” una clara descripción del origen y evolución del comercio a través de trabajos históricos, arqueológicos y antropológicos. 5 Leakley por ejemplo, afirma que “la actividad comercial supera en antigüedad a la agrícola, así como a cualquier otra modalidad productiva regular”. 6

 

La investigación de Hayek demuestra que ocho mil años atrás, Catal Hüyük en Anatolia y Jericó en Palestina se habían convertido en centros comerciales entre el Mar Negro y el Mar Rojo, incluso antes de que hubiera aparecido el comercio de la cerámica y los metales. Uno y otro representaban incipientes ejemplos de esos “dramáticos aumentos de población” a los que en ocasiones se alude mediante la expresión “revoluciones culturales”.

 

No cabe, por lo tanto, dudar de la existencia de cierta actividad comercial aun en los más primitivos estadios de la historia, así como de su decisiva influencia en la gestación de órdenes más extensos. Advierte Hayek sin embargo, que tal proceso “sólo lograría avanzar entre grandes dificultades, e implicaría, sin duda, la ruptura de muchos lazos tribales.” 7

 

El comercio así, dio lugar a la civilización sedentaria en nuevos lugares. Se inició así, una especie de reacción en cadena en virtud de la cual la incrementada densidad poblacional facilitaba el descubrimiento de nuevas oportunidades de especialización, lo que permitía una ulterior expansión de la división del trabajo, propiciadora a su vez de nuevos aumentos de población y mayores niveles de vida y, por ende, de nuevos incrementos demográficos, y así sucesivamente.

 

Pero el proceso de globalización que encontraba sus semillas en esta evolución progresiva del intercambio y el comercio, encontró ciertos períodos en la historia en los que se aceleró fuertemente. Quizás una primera aceleración la encontramos en los siglos XV y XVI con la expansión naval de varias potencias europeas, que recorren la Tierra conquistando, colonizando y desarrollando intercambios comerciales en una escala nunca vista hasta entonces. Desde el siglo XVIII ha seguido a la misma una trayectoria en aumento desde el siglo XVIII, “a medida que tanto los medios tecnológicos como el orden institucional permitían la potencialidad del comercio global para expandirse en forma increíble”, agrega el profesor Ebeling.

 

Esta referencia nos da pie entonces para introducirnos en la segunda aceleración del proceso, aquella enmarcada bajo la primera Revolución Industrial, la cual debe ser entendida como un “complejo de innovaciones tecnológicas que, al sustituir la habilidad humana por maquinaria, y la fuerza humana y animal por energía mecánica provoca el paso desde la producción artesanal a la fabril, dando así lugar al nacimiento de la economía moderna”. 8

 

Hoy nos vemos envueltos en pleno desarrollo de lo que muchos ya llaman la Tercera Revolución Industrial, la cual ha cambiado nuevamente la forma de vida, en todo sentido, de la Aldea Global. La velocidad de las comunicaciones ha alterado radicalmente las relaciones humanas en todos los ámbitos. El conocimiento y la información se hacen accesibles mucho más rápido y, más importante aún, a un costo mucho menor. Estos avances reducen de un modo notable el costo de muchos bienes de capital, aumentando a su vez su movilidad y versatilidad. Facilitan el control computarizado de la producción y hacen posible la creación de nuevos productos que inundan los mercados.

 

En este sentido Hans Sennholz nos comenta que las barreras al comercio internacional siguen cayendo, y la “globalización” sigue avanzando. 9 De acuerdo con la OMC, el volumen de comercio está creciendo a una tasa anual del 6 por ciento, y excediendo los 5 billones de dólares. Unas 60.000 compañías transnacionales con más de 500.000 afiliadas en el exterior están invirtiendo anualmente 400 mil millones de dólares en plantas y equipos fuera del país en donde se encuentra su casa matriz. Pero por supuesto no todas son buenas noticias. Sennholz también destaca que actualmente existen treinta conflictos militares, de diferente tamaño e intensidad, a la vez que aún no se han eliminado todas las barreras al comercio internacional. Sin embargo, Sennholz manifiesta que la globalización (“el actual slogan para hablar de temas de comercio exterior”) ha relajado los controles y le han dado al sector privado un rol fundamental en la producción económica.

 

Con este encabezamiento histórico de la globalización, ahora sí podemos pasar a indagar sobre un análisis económico del proceso.

 

 

 

Las implicancias económicas del proceso

 

 

En consonancia con las palabras comentadas de Hans Sennholz, Alberto Benegas Lynch (h) y Carlota Jackisch explican que “la aceleración de la globalización [...] condujo a transformaciones significativas en los mercados de capitales mundiales, en particular durante la última década del siglo XX. Surgieron así, nuevas alternativas de inversión, como los llamados ‘mercados emergentes’, y aumentó la flexibilidad y velocidad para entrar y salir de los diversos mercados financieros [...] El comercio exterior, en cambio, no se ha globalizado en la misma medida. A pesar de que se moderó el proteccionismo exacerbado que se viviera entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial, el mundo aún se encuentra lejos de los estándares de libertad comercial que imperaron durante la mayor parte del siglo XIX. Conspira contra la globalización comercial, en primer lugar, una arraigada mentalidad antiliberal que ha plagado de términos militares el vocabulario de comercio internacional. Así la exportación se convierte en la ‘conquista de mercados’, la importación pasa a ser una ‘invasión de productos’, se deciden aumentos en los aranceles en ‘represalia’ contra previos incrementos similares del país al que se pretende castigar, etcétera.” 10

 

La ingeniería social de esta manera es el propósito de reconstruir íntegramente la sociedad, sin considerar que estos experimentos tienen necesariamente consecuencias no queridas y no previsibles, lo que obliga a ejercer aún más presión sobre los acontecimientos para “enderezar” la sociedad de la dirección deseada.

 

Volviendo a Hayek, esta “ingeniería social”, no es otra cosa que el “racionalismo constructivista”, al que podemos resumir en los siguientes cuatro puntos: a) la creencia en que todas las instituciones que benefician a la humanidad han sido en el pasado, y deben ser en el futuro, inventadas con claro conocimiento de los efectos deseables que ellas producen; b) que ellas deben ser aprobadas y respetadas sólo en tanto y en cuanto podamos demostrar que los efectos particulares que producen en una situación particular son preferibles a los efectos que otro arreglo podría producir; c) que tenemos en nosotros el poder de diseñar nuestras instituciones de tal modo que de todos los resultados posibles, aquel que nosotros preferimos es el que resultará; d) que nuestra razón no debería nunca recurrir a herramientas “mecánicas o automáticas” cuando una consideración consciente de todos los factores hiciera preferible un resultado diferente al del proceso espontáneo. Según Hayek, de esta forma de racionalismo o constructivismo social derivan todas las formas modernas de socialismo, planificación y totalitarismo.

 

Esto es a lo que Ludwig von Mises, en una de sus seis conferencias en Buenos Aires denominó como intervencionismo: “Intervencionismo significa que el gobierno no restringe sus actividades a la conservación del orden y la seguridad; quiere hacer más; interfiere en el mercado. [...] No se limita a proteger la libre actividad individual; quiere interferir en los precios, en las escalas de salarios, en las tasas de interés, en los márgenes de ganancia. Pretende restringir la supremacía del consumidor, arrogarse

sus poderes, o al menos parte de ellos.” 11

 

Es el mismo Mises, quien en su Tratado de Economía “La Acción Humana” destina casi doscientas páginas a estudiar el “Mercado Intervenido”, bajo la tesis de que “toda intervención del estado genera exactamente los efectos que con ella se querían evitar, y agravados”. 12

 

Esta ingeniería social, creada deliberadamente fue conceptualizada por Gabriel Zanotti como la “globalización del intervencionismo” 13 , la cual desde luego presenta sus diferentes facetas:

 

1) En primer lugar, nos encontramos con el intervensionismo fiscal: “Todo impuesto a la renta y al capital es criticado como algo que, sencillamente, disminuye la tasa de capital existente y, con ello, disminuye los salarios reales perjudicando a los sectores de menores ingresos.”

 

2) Sigue con las medidas restrictivas de la producción: “Toda intervención del estado fijando tarifas arancelarias es rechazada como algo que, lejos de aumentar los precios y el empleo, los reducirá notablemente, además de crear un sistema económico basado en el privilegio como sistema”.

 

3) Luego describe la intervención en los precios. Además de agravar los problemas inflacionarios, lo peculiar es que Mises advierte sobre la dramática consecuencia de fijar el salario (uno de los precios) por encima de su productividad, produciendo desocupación.

 

4) A paso siguiente, debemos describir quizás el capítulo más importante para este trabajo, el intervencionismo monetario y crediticio: “El monopolio estatal sobre la moneda y el control de la oferta monetaria implica necesariamente inflación. La expansión crediticia implica un período artificial de expansión seguida de su inevitable efecto: la recesión.” 14

 

5) En quinto lugar nos encontramos con una crítica al control de cambios y al control estatal del comercio internacional donde se aclaran las consecuencias negativas de implementar políticas que hoy enmarcaríamos bajo el título “vivir con lo nuestro”.

6) Luego, observamos otro capítulo sobre la política confiscatoria, prediciendo su obvio efecto: “descapitalización, mayor pobreza y subdesarrollo”.

 

7) Termina finalmente con la crítica al intervencionismo sindical, “a esa unión fascista entre sindicatos y estado que concluye en la más amplia y devastadora desocupación, a lo cual se sigue una crítica a la mentalidad belicista como excusa para la intervención del estado”.

 

Introducido el análisis económico, es tiempo de analizar el orden jurídico que surge en paralelo con la última aceleración del proceso de globalización.

 

Este artículo es una adaptación del ensayo que obtuvo el primer premio en el Hayek Essay Contest organizado por la Mont Pelerin Society en julio de 2006.

 

 

1. Ana Barón (1978), Lo único que le falta es el Premio Nóbel, Somos, Buenos Aires, pp. 38-40. Citado en Martín Krause, La Filosofía Política de Jorge Luis Borges, Fundación Atlas 1853.

2. Hayek, Friedrich A. von (1967), Studies in Philosophy, Politics and Economics, Chicago, University Press, p. 168.

3. Se recomienda al lector indagar en la obra del profesor Ezequiel Gallo, Hayek y la investigación histórica: algunas reflexiones, publicada en Estudios Públicos, No 50, Chile.

4. Véase Richard Ebeling, Comentarios al libro de Tomas Larsson titulado “La Carrera hacia la Cima, la verdadera historia de la globalización”, http://www.atlas.org.ar/cultura/pdf/ larsson.PDF

5. Friedrich A. von Hayek (1990) [1988], La Fatal Arrogancia. Los Errores del Socialismo, ESEADE, Obras Completas, Volumen 1, Buenos Aires.

6. Leakey, R. E. (1981), The Making of Mankind, Nueva York, Dutton, p. 212.

7. Agrega Hayek: Una vez surgido, incluso, algún tipo de consenso sobre la conveniencia de respetar la propiedad plural, ciertas prácticas antes inimaginables debieron ser toleradas para que las comunidades llegaran a permitir que, en beneficio de gentes foráneas, y al objeto de subvenir necesidades sólo parcialmente susceptibles de identificación por parte de los propios comerciantes –por no aludir a la población en general-, se exportaran ciertos artículos apetecidos por la comunidad que, de otro modo, habrían sido dedicados a satisfacer determinadas necesidades locales.” Véase Hayek, Camino de Servidumbre, Op. Cit. p. 81.

8. Landes, David, Progreso Tecnológico y Revolución Industrial, Editorial Tecnos, p. 15.

9. Sennholz, Hans (2004), Globalization Under FIRE, Daily Article, Ludwig von Mises Institute.

10. Véase Alberto Benegas Lynch (h) y Carlota Jackisch (2002), Librecambio y división de poderes, en colaboración con Guillermo Rodríguez y Roberto Dania, Fundación Friedrich A. von Hayek, p.126.

11. Véase Ludwig von Mises (1959), Seis conferencias en Buenos Aires, Centro de Difusión de la Economía Libre, Buenos Aires, pp. 27-28.

12. Véase Ludwig von Mises (2001) [1949], La Acción Humana: Tratado de Economía, 6ta Edición, Unión Editorial, Madrid, España, pp. 845-1016.

13. Gabriel J. Zanotti (2002), La Globalización frente a la Escuela Austríaca de Economía, publicada originalmente en Management Herald, 5 de diciembre de 2002.

14. Véase al respecto Adrián Ravier (2005), Formación de Capital y Ciclos Económicos, una introducción al análisis macroeconómico, Libertas No. 43, ESEADE, Buenos Aires.

 

 

Lea aquí la segunda parte del artículo: LA GLOBALIZACIÓN Y LA PAZ - UNA VISIÓN HAYEKIANA - (II)

 

COMPARTE ESTA ENTRADA POR MAIL O REDES SOCIALES 

Share/Bookmark

 

OTROS ARTÍCULOS DEL AUTOR

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS CON LA TEMÁTICA

Escribir comentario

Comentarios: 0

  • loading